¿Deben desplazarse ustedes o debo hacerlo yo?
Como usted prefiera. Nos desplazamos personalmente a cualquier país; las condiciones de cada viaje se acuerdan en privado.
Vamos donde haga falta
Nos desplazamos personalmente a cualquier país. También recibimos, si lo prefiere. Las condiciones de cada viaje —fechas, lugar, discreción— se acuerdan en privado antes de salir.
No hay línea telefónica, ni consulta por videollamada de veinte minutos, ni gabinete con sala de espera.
Por qué esto cambia la naturaleza del trabajo
Un desplazamiento tiene un coste de tiempo que hace imposible atender a muchos. Esa es precisamente la razón por la que aceptamos pocos casos: no es una postura de exclusividad, es la consecuencia de trabajar así.
Y es lo que separa este trabajo de una línea a tanto el minuto: nadie se desplaza mil kilómetros por una consulta de quince euros.
La discreción del desplazamiento
Nadie sabe por qué estamos allí. No hay membrete, ni tarjeta, ni motivo declarado. Para un cliente muy expuesto, el lugar y la hora del encuentro forman parte del caso — y se tratan con el mismo cuidado que el resto.
Cuándo no hace falta
No todo exige presencia. Una parte del trabajo se hace a distancia, y se lo diremos cuando sea el caso: no proponemos un viaje si no aporta nada.
Si su situación lo requiere, preséntela.
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